Este viernes 19 de noviembre, varios agentes de la Seguridad del Estado golpearon en la vía pública a Isael Poveda Silva, defensor de los derechos humanos en Guantánamo, según denunció la víctima vía telefónica.

Poveda informó que cuatro días antes, el 15 de noviembre, alrededor de las 5:30 de la madrugada su casa fue rodeada por fuerzas de la Seguridad del Estado que le pidieron abrir la puerta y después obligaron a la familia a permanecer en la sala para registrar toda la casa. Al no encontrar nada incriminatorio, se lo llevaron detenido y retiraron del domicilio algunos bienes personales como el pasaporte, el carné de identidad, un disco externo de computadora, agendas telefónicas, el teléfono móvil, un busto de José Martí, un galón de luz brillante y recibos de envíos de dinero desde el extranjero, entre otros documentos.

El activista fue trasladado a la unidad policial del municipio guantanamero El Salvador, donde recibió amenazas de ir a prisión en caso de que saliera de su casa o de la provincia. Fue liberado sin cargos a las 3:00 p.m., luego de varias horas de interrogatorio.

Alrededor de las 9:00 a.m. de este viernes 19 de noviembre, Poveda salió de su vivienda a comprar alimentos y fue interceptado a unas cuadras por tres oficiales del Departamento de la Seguridad del Estado (DSE). Le dijeron que él sabía que no podía salir y acto seguido fue agredido por el oficial “Leo” y otros militares vestidos de civil, armados con tonfas y spray. Los vecinos atestiguaron la golpiza y salieron en su defensa, pero al opositor se lo llevaron detenido para la unidad El Palacete, y de allí para la unidad de Operaciones, hasta que fue liberado a las 9:00 p.m.

Poveda informó que al llegar a su casa le hicieron un acto de repudio con bafles de alta potencia. Su hermana, la ciclista Enedilma Poveda, también fue injuriada por los agentes policiales y citada para la unidad de Operaciones este 20 de noviembre, donde también recibió amenazas de cárcel por defender al activista.

De acuerdo con Poveda, los represores le aseguraron que “no hay más que un pie entre él y la cárcel”, que será encerrado en el Kilo 8 de Camagüey, una prisión de máxima seguridad, y que lo están acusando con los vecinos de tener intenciones de incendiar los círculos infantiles de la comunidad, con el galón de luz brillante que sustrajeron de su vivienda, la noche de la detención.